La Neuroplasticidad y el Alzheimer

Todo lo que pensamos, nuestras ideas, emociones, recuerdos, miedos, dudas, expectativas…. todo, absolutamente TODO surge en nuestro comando de control:  el CEREBRO. Este increíble órgano, no sólo está construido para cambiar como respuesta a la experiencia, sino para aprender que tenemos que estar dispuestos a hacerlo. Nos influye el entorno, la cultura, el contexto, la educación, nuestra biología… todo cuanto se desarrolla en nuestro mundo externo e interno, así pues, hasta nuestra actitud es capaz de moldearlo.

Podríamos decir entonces, que es el órgano más adaptable y al que más podemos manipular si sabemos cómo hacerlo, porque es altamente influenciable. Las personas podemos moldear nuestro cerebro cambiando conductas, tomando decisiones, retando a nuestras limitaciones, incluso superar nuestros miedos más profundos… ¡No es exagerado cuando decimos que es un órgano increíble!

Todo esto se debe a una propiedad que influye significativamente en nuestro psychology-2422442_1920Sistema Nervioso Central: la Neuroplasticidad (la flexibilidad de nuestro cerebro de adaptarse a los cambios y situaciones vitales)… una capacidad que NO PERDEMOS con la edad, aunque como nuestro cuerpo cuando envejece, sí se vuelve más lenta.

¡Nuestra gran incógnita es, si esta misma Neuroplasticidad también se produce en un cerebro con la enfermedad de Alzheimer!

Una persona que ha ejercitado sus capacidades cognitivas durante toda su vida, ha acostumbrado a su Sistema Nervioso a adaptarse a los cambios y a usar circuitos neuronales alternativos cuando algún circuito ha quedado dañado u olvidado. Por lo tanto sus Reservas Cognitivas son muy grandes y su capacidad para adaptarse es amplísima.

En el caso de una persona con Alzheimer, es lógico que la pérdida de gran cantidad de neuronas, traerá como consecuencia la ausencia de conexiones sinápticas para nuevos aprendizajes, por lo que la neuroplasticidad se dificulta… sin embargo, ésta incapacidad de generar nuevas rutas y adaptaciones no es nula sino hasta la última etapa de la enfermedad (cuando ya no hay ninguna conexión ni rutas de reemplazo). Sin embargo, ¡en la fase inicial y moderada, todavía el cerebro es capaz de crear nuevas rutas!. Pero para esto, se requiere un trabajo real de estimulación y ejercicios constantes.

Las nuevas experiencias, el ejercicio físico y mental, aprender algo diferente, SOCIALIZAR y una vida de emociones positivas, acompañado de un adecuado apoyo profesional, puede retardar significativamente el avance acelerado de la enfermedad. De esta forma, el cerebro podría buscar las formas de reorganizarse compensando las áreas afectadas, buscar nuevas formas de hacer ciertas tareas y reaprender funciones que se van olvidando.

Si una persona con Alzheimer puede preservar sus habilidades y funciones mentales por más tiempo, ¿por qué no intentarlo? No hay cura para esta enfermedad, pero sí hay posibilidad de ampliar la conexión con su identidad y tener una mejor calidad de vida el máximo tiempo que sea posible.

Esperamos que nuestras orientaciones te sean de gran utilidad. Anímate a dejarnos tus comentarios y dudas.

¡Hasta la próxima!

Equipo de Aros Arriba

 

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